En el blog anterior invitábamos a pintar nuestras casas, a llenar las paredes de color.
Si seguimos las tendencias del mercado nada mejor que decorar con el color del año. ¿Y eso por qué? ¿Unanimidad de expertos que se reúnen para observar los colores del mundo? ¿Decisión a dedo? ¿Una sugerencia de la industria de la moda? ¿O quizá del bricolaje? Sea cual sea la respuesta este año el honor lo ostenta el Marsala.
El nombre nos evoca el color del vino y la calidez de la tierra que lo produce y aplicado a la decoración, imaginamos ambientes elegantes.
Esa tonalidad terrosa se ajusta muy bien a algunos de los colores de nuestros fabricados, como el terracota, muy apreciado para casas rústicas, y también para salones en los que se combinan colores claros y oscuros en función de los elementos decorativos.
O como el rojo ladrillo y el tierra oscuro, ideales para fachadas atrevidas tradicionalmente pintadas con colores suaves.
Lo cierto es que la elección de un color intenso en decoración, implica una combinación exquisita de todos los complementos para que el resultado sea armonioso, buscando siempre el equilibrio con la luz, un elemento indispensable a tener en cuenta siempre.
Pero no lo dudemos, la elección de un color determinado es la excusa perfecta para experimentar. ¿Nos atrevemos?