¡A por el próximo trimestre!

Ha sido un verano intenso, además, sólo hemos cerrado una semana por lo que ha pasado rápido y con ganas de encarar el próximo trimestre.

No quería escribir más posts de la era Covid, daba por agotado el tema para no cansar, pero como vemos que el virus seguirá con nosotros lo mejor será trabajar al margen de él, ser prudentes y seguir viviendo. Y la mayoría hemos optado por eso, no así nuestros políticos, que con sus declaraciones han espantado a los turistas que tanta falta nos hacen y a los periodistas, que cual carrusel deportivo de antaño no han parado de hacer conexiones desde donde hubiese brotes.  Ala, venga a airear propaganda negativa…

Y yo me pregunto, ¿es que no ha habido o hay rebrotes en otros países de nuestro entorno? En julio Francia quería cerrar fronteras por nuestra “mala” situación cuando ellos superaban con creces nuestra cantidad de fallecidos. Tanta confusión me ha descolocado, lo confieso.

Pero no me gusta ser negativa por lo que habrá que seguir las instrucciones de los científicos, la mayoría lo hacemos desde el inicio de la pandemia, y esperar que el otoño sea bueno, niños al cole, deportes, actividades de ocio y cultura permitidas y una mejora de la actividad económica en los sectores más afectados.

Nosotros no tenemos derecho a quejarnos, seguimos trabajando y esperamos que nada interrumpa la actividad.

El próximo post, sólo sobre pintura.

¿Qué es lo que ha venido para quedarse?

Son las frases de la pandemia, el teletrabajo ha venido para quedarse, la venta online ha venido para quedarse, mantener las distancias ha venido para quedarse… El mundo no se ha movido, pero según algunos, todo ha cambiado.

Con la que ha caído hay un punto de verdad, pero no he leído nada sobre la importancia del comercio de barrio. Nadie ha contado que muchos han triunfado. Si, claro, dirán algunos, la razón es que las grandes superficies estaban cerradas. De acuerdo, es una causa, pero alguien debería explicar que ha habido cambios de opinión muy positivos en los que han comprado en las tiendas de proximidad. Caducas, antiguas, caras… pues que se lo pregunten a los que han pintado durante el confinamiento. Voilà, han descubierto la droguería de toda la vida y otras tiendas que podían abrir para profesionales.

Nosotros como fabricantes, hemos vendido a estos comercios mucho más de lo habitual y por ello hemos recabado información sobre el porqué de estas ventas. Y las respuestas nos han encantado.

En un principio, el confinamiento dio rienda suelta a las manualidades y al bricolaje. Los consumidores buscaron productos en los puntos de venta autorizados, a los cuales nosotros prestamos el servicio de siempre, aunque aumentase la demanda.

Y el resultado fue que encontraron pinturas de gran calidad a precio muy razonable.   

Pinturas de la línea Manhattan, como el Mate-8 o el Standard fueron productos estrella durante la pandemia. Y lo mejor, es que muchos clientes de estos comercios han dicho que repetirán.

¿Será buena aquella máxima que dice que la calidad se recuerda mucho tiempo después de haber olvidado el precio?

Detrás de cada negocio hay dedicación y conocimiento, dan vida al barrio y el trato es cordial y familiar. Los fabricantes lo sabemos y ahora toca seguir mimándolos. Los consumidores también. Ojalá esto también haya venido para quedarse.

Desescalada rápida

Hemos acelerado y se nota. Acabo de leer una entrevista en La Vanguardia a Josep Oliu, el presidente del Banco Sabadell Atlántico, y es optimista. Cree que las previsiones son mucho mejores de las que se esperaban al inicio de la pandemia.

Si seguimos las teorías de varios científicos, es cuestión de pocas semanas que el virus sea residual. Siempre habrá pequeños rebrotes, pero de poca intensidad. Ahora sabemos más del virus, cómo tratarlo, qué medicamentos funcionan y, además, aunque se habla de un repunte importante para el otoño, no se sabe si será potente.

Estamos a un paso de abrir fronteras y recibir turismo, lo que redundará en una temporada más corta pero lejos de los malos presagios que la convertían en nula. Habrá verano y habrá vacaciones.

Se están levantando la mayoría de ERTES y el pulso comercial se va recobrando poco a poco.

Si antes se hablaba de pérdidas del PIB del 15%, ahora ya se comenta que quizá solo sea del 8%. Hay sectores que lo tienen más difícil pero peor sería que los que estamos autorizados a trabajar no tuviéramos actividad.

Nuestros clientes han mantenido la confianza en Pivema durante la pandemia y les estamos muy agradecidos. Hemos intentado servir con la rapidez de siempre, nuestra mayor fortaleza, sin roturas de stock y con la colaboración de un Servicio de Transporte que no ha fallado ni un solo día.

Encaramos el verano, nuestra época de mayor actividad, con mucha ilusión y ganas.

Con los productos estrella de siempre y con las novedades, que esperamos que tengan una buena acogida.

En el siguiente post las comentaremos ampliamente.

El puzzle de las fases

Ya no vale con saber qué es una autonomía, una región o una provincia, ahora hay que aprenderse cuales son las regiones sanitarias, importantísimo para saber si vamos a pasar de fase o no.

Aunque lo que cuenta, al fin y al cabo, es que todo el territorio avanza porque la pandemia está controlada.

Barcelona y el área metropolitana, pero no toda, van a la cola, pero como la semana que viene ya podrán abrir todos los comercios avanzaremos un peldaño más.

Y aunque las fases parecen carreras y a los que nos quedamos atrás nos gustaría saltar de fase más rápido, la verdad es que a día de hoy todos estamos más contentos.

Desde que se decretó el estado de alarma, la mayoría de empresas modificó los horarios para evitar al máximo los contactos y los posibles contagios. También nosotros lo hicimos, pero a partir del lunes volveremos al horario habitual, como muchos de nuestros clientes, lo que nos acercará un poco más a la normalidad.

La posibilidad de abrir fronteras, al menos en Europa, y volver a viajar ya no es remota. Seguro que en verano habrá turismo, uno de los sectores más golpeados y que más necesita buenas noticias como las del enlace que les dejo.

La actividad se anima

Si de algo estoy convencida sobre la pandemia es que todo el mundo quiere dejarla atrás lo antes posible.

Después de los paseos infantiles, han llegado los de los adultos, y desde el lunes la apertura de los primeros comercios.

Las peluquerías llenas, las terrazas de los bares de las islas en fase 1 llenas, caras de felicidad y satisfacción, con lo cual lo primero que me viene a la mente es que la gente sigue las consignas, sale tomando precauciones, pero sin miedo.

Hoy he ido a la peluquería, ¡cuánta felicidad! El viernes iré a comprar algo de ropa y el lunes iré a desayunar a la terraza del primer bar que encuentre abierto. Y como yo, muchos de mis conciudadanos.

Es cierto que no todo el mundo puede decir lo mismo, la enfermedad y sus secuelas están muy presentes, y sería frívolo ver sólo la parte comercial de la recuperación, pero es obligación de los que podemos poner en marcha al país.  

Llevamos unos días de sol espléndido y esta semana la actividad en la fábrica se ha multiplicado por dos. No es casual, es la ilusión. ¡Que dure!

Primeras alegrías para el desconfinamiento

Sistema impermeabilizante en Pivema

El domingo pasado salí a pasear con mi perro como cada tarde. Durante el confinamiento lo más triste ha sido el silencio, las tiendas cerradas y las calles vacías, hasta que de repente aparecieron los niños.

Bullicio, risas y juegos que cambiaron el escenario. Me sentí feliz y agradecida por tener salud, y ver que los más pequeños llenaban el ambiente de alegría me pareció mágico. He sabido que mucha gente compartió esa emoción que suponía el primer paso del desconfinamiento.

Y ese impacto positivo ha repercutido sin duda en la satisfacción colectiva de haber superado lo peor y en la esperanza de que todo irá bien.

Me reafirmo en la idea de que este episodio lo superaremos más rápido de lo previsto y que cada paso será un nuevo chute de futuro. Desde ayer están más claras las fases que iremos transitando y sí, ¡habrá playa y espectáculos con poco aforo! Incluso ya se habla de turismo, uno de nuestros motores económicos, cuyo cierre prolongado asustaba.

En lugar de ir a la caza del fallo y de anticiparnos al fracaso, reconozcamos que la inmensa mayoría de los ciudadanos lo ha hecho y lo seguirá haciendo bien. A la vista está la recompensa. Ahora toca disfrutarla.

No sé si será casualidad, pero el ritmo de producción en la fábrica ha aumentado esta semana y es de esperar que cuantos más sectores se vayan incorporando a la actividad económica, aún se notará más. La obligación de los que estamos en activo es mantener la economía con todo nuestro esfuerzo para contribuir a la riqueza común y a la de los gobiernos y que se distribuya de manera eficiente a todos los que lo necesiten sin despilfarrar ni un céntimo. Ese sería el mejor final para la pandemia.

Reconstrucción

Sí, esa es la nueva palabra. Da un poco de miedo y pensándolo bien, no hay que reconstruir ninguna estructura, todo está intacto, no como después de un desastre natural o una guerra convencional. Y digo convencional porque el lenguaje que se está utilizando es muy bélico, que si un enemigo común, que si la lucha de todos unidos, que si ganaremos esta batalla, pero por otro lado sí que encierra un punto de verdad porque habrá una reconstrucción de empleo, de sanidad, de educación, de muchas cosas.

Algunos países han empezado el desconfinamiento, otros van planificando en función de cómo avanza la pandemia pero la situación mejora y poco a poco todos nos incorporaremos a nuestra vida normal.

Me entristece oír que sectores como la cultura, el ocio y el turismo no se normalizarán hasta finales de año, pero necesito creer que se refieren al 100 % de las actividades y que antes habrá aperturas parciales. Si no nos dejan ir a la playa y no hay nada, pero nada de turismo, ni ocio, este país no sobrevivirá. No quiero creerlo, no.

En Pivema trabajamos desde el martes pasado, en jornada intensiva mientras dure el estado de alarma, a un ritmo satisfactorio dadas las circunstancias, pero me temo, que, si el verano desaparece, el impacto negativo nos afectará a todos.

Por eso sigo con tanto interés los avances en medicamentos para curar el coronavirus, ya que la vacuna tardará. Hay varios ensayos en marcha y alguno muy avanzado. A eso me aferro para volver cuanto antes a la ansiada normalidad y minimizar el impacto de este virus de origen sospechoso, no en vano políticos serios como Macron ya están pidiendo una investigación.

¡A trabajar!

Pintado epoxi 100% sólidos para sistema parking en Pivema

Dicho así suena duro, pero creo que todos tenemos muchas ganas. Como actividad NO esencial, volvemos a la fábrica después de Semana Santa.

Y digo que suena duro porque nadie sabe cómo va a ser esta etapa. ¿Cómo está la plantilla? La salud de los nuestros lo primero. ¿Y los clientes y colaboradores? ¿Cómo va el ánimo? ¿Qué secuelas aún, y sin tener afectados en nuestras familias, va a dejarnos este virus?

Se irá viendo, pero también es positivo que la actividad económica se reanude para que el país no siga paralizado. Todos somos responsables, empresas y trabajadores de seguir las medidas de prevención recomendadas.

A pesar de que desde algunas instancias parece que se nos envíe al matadero y se nos repita que somos muy desgraciados por tener que reincorporarnos a nuestros puestos de trabajo,  sinceramente, si las cosas ya se hacían bien antes del parón, no hay que temer al contagio. Aunque evidentemente el riesgo 0 no existe y si lo que queremos es  0 contagios la alternativa es quedarnos todos  en casa hasta tener la vacuna. ¿Y quién lo paga?.

Deseo que esta reincorporación sea el preludio de los demás desconfinamientos, y estoy segura de que saldrá bien, y de que poco a poco todos volveremos a la normalidad.

Pensar en positivo también es un trabajo y nadie dice que sea fácil, pero no imposible.

Hibernados frente al coronavirus

Hibernados, esa es la palabra que ha usado el gobierno para describir la segunda fase del estado de alarma.

Sigo pensando que tengo más riesgo de contagiarme yendo a comprar al súper que a trabajar a la fábrica, pero si los científicos recomiendan esta segunda fase de confinamiento hay que respetarlo. Ojalá este endurecimiento sirva para que todo acabe antes.

Qué difícil debe ser gobernar estos días. Tengo la sensación de que los responsables que aparecen cada día dando cifras y dictando medidas, de repente han envejecido unos años. Y qué triste la crítica. Que las cosas se podían haber hecho mejor quizá, pero no veo que ningún país tenga una varita mágica. Hay soluciones distintas para realidades distintas. Pero todos acabaremos saliendo de esta pandemia.

También me hago una reflexión, en mi casa no hemos gastado nada durante un mes, tan solo comida. Y como en la mía en la de todos. A excepción de los que han usado el comercio electrónico, que no sé si es competencia desleal, ya que han podido vender productos que no son de primera necesidad cuando las tiendas se han visto obligadas a cerrar.

Pero esto sería otro debate que algún día habrá que hacer, de momento espero que esta hibernación provoque un rebote que haga recuperar el tiempo perdido. De entrada, las peluquerías se hincharán a hacer horas extras, por poner un ejemplo.

Esta vez el link que propongo es la canción Resistiré, casi un himno, en la versión que han realizado varios músicos y cantantes españoles. Es una delicia.

Pues eso, a resistir.

https://youtu.be/hl3B4Ql8RtQ

La emoción de la ópera para superar el confinamiento

Como me gustaría explicar que ya es primavera, que es la mejor época para pintar, que tenemos novedades para ofrecer a nuestros clientes y que la actividad bulle más que nunca… Pero NO, este año manda el coronavirus. Los que tenemos el privilegio de seguir trabajando a pesar de la desaceleración, agradecemos esta oportunidad y la aprovechamos tomando todas las medidas de protección, adaptando la producción y los recursos y desarrollando la creatividad.

El mundo se ha detenido, nunca antes había pasado algo así, y asistimos atónitos a este momento excepcional y a la vez extraño. Todos lo vamos pasando como podemos aunque los que tenemos salud no podemos quejarnos porque la herida que está dejando este virus en parte de la población es muy profunda.

Para contrarrestar las imágenes desoladoras que nos inundan a diario me gustaría hablar de la música clásica. ¿Por qué siempre aparece cuando la tragedia nos golpea?

Porque es emoción. Cuando la soprano Begoña Alberdi canta a sus vecinos, el patio del ensanche se convierte en una platea excepcional y los espectadores perciben en lo más profundo de sí mismos, algo muy especial, con esa voz que fluye y les une cada día a la misma hora.

A los amantes de la ópera nadie tiene que convencernos del poder saludable de tantas melodías inmortales, luego ¿por qué no le damos a partir de ahora la importancia que se merece? No es patrimonio de ninguna clase social y nos puede acompañar toda la vida. En estos días de incertidumbre hagan una prueba, cierren los ojos y escuchen alguna aria famosa desde el sofá de su casa. Si puede ser de Puccini mejor. Les invadirá un bienestar más allá de sus oídos y se olvidarán de que están confinados. No nos hará mejores, pero si más sensibles y espero que poco a poco sientan curiosidad por ver ópera en directo.

Estos días, la mayoría de los teatros transmiten en abierto algunas de sus mejores producciones para acercarlas al gran público. Les dejo el link que canaliza el Teatro Real de Madrid, con obras también del Gran Teatre del Liceu de Barcelona.

En Pivema damos apoyo financiero a la asociación Amics del Liceu, con un anuncio en el libro de la temporada. Está lejos de nuestra publicidad habitual, pero estamos convencidos de su idoneidad, y más ahora que la cultura es uno de los sectores más afectados por el coronavirus.

Les animo a apoyar al sector cultural, aunque de momento no tengamos una ley de mecenazgo ideal.